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El Maratón de Santiago es la carrera de calle más masiva de Chile, y a mediados de octubre de 2026, con la edición de este año ya archivada, vale la pena repasar con calma lo que ocurrió el domingo 26 de abril en el centro de la capital y lo que se conoce hasta ahora sobre la siguiente cita. Fue la edición número 18 según una de las guías especializadas, reunió a más de 32.000 inscritos en tres distancias, vio caer el récord del circuito femenino y confirmó el ascenso de un corredor chileno, Hugo Catrileo, al podio de los 42 kilómetros. Este texto reúne esos datos en forma de crónica, con las diferencias entre fuentes señaladas donde aparecen.

Una aclaración inicial: el Maratón de Santiago ya se corrió, de manera que no hay nada en curso. Lo que sigue es una mirada retrospectiva, hecha con resultados y estadísticas publicados por la prensa chilena y por medios especializados en running, y una proyección sobre 2027 que se limita a lo que dicen las fuentes, sin inventar fechas ni precios que todavía no se han confirmado.

El Maratón de Santiago: una carrera con historia larga y nombres cambiantes

Para entender el peso del Maratón de Santiago hay que mirar atrás. La primera maratón corrida en Chile se disputó el 2 de mayo de 1909 en el Hipódromo de Chile y la ganó el español Antonio Creuz, con un tiempo de 3 horas, 1 minuto y 7 segundos. La edición moderna, la Maratón Internacional de Santiago, nació en 1990, se afilió a la asociación internacional AIMS en 1992 y sumó las distancias de 21 y 10 kilómetros en 1999. En 2007 adoptó el nombre actual, en 2008 trasladó la salida y la meta a la Plaza de la Ciudadanía y en 2013 la organización pasó a la Corporación Maratón de Santiago.

El camino no fue lineal. Según el registro histórico, en 2017 venció el contrato con la federación de atletismo, que inició acciones legales, y las ediciones de 2020 y 2021 se cancelaron por la pandemia, hasta que la carrera volvió en 2022. También cambió de patrocinadores: Adidas fue el principal auspiciador entre 2007 y 2013, y desde 2019 el evento llevó el nombre de un patrocinador de bebidas deportivas. En los resultados de 2026, en cambio, una publicación habla de la edición como Itaú Maratón de Santiago, una diferencia de rótulo comercial que conviene tener presente al buscar información.

Qué se corrió en el Maratón de Santiago el 26 de abril

El programa de la edición 2026 incluyó tres pruebas: los 42 kilómetros, los 21 y los 10. Según la guía de Código Runner, la jornada comenzó a las 07:00, con la largada del maratón completo a las 07:30 y la de las distancias menores en oleadas desde las 08:00, todas frente al Palacio de La Moneda, en la Alameda Bernardo O’Higgins. Una crónica de resultados describe el recorrido de los 42 kilómetros como un trayecto desde La Moneda hasta la Plaza de la Ciudadanía, por la Alameda, mientras que la guía previa indica que la ruta pasaba por Manuel Rodríguez, Agustinas, Miraflores, Catedral, Providencia y Plaza Baquedano.

Otro reporte, el de los cortes de tránsito, detalla que el maratón completo atravesaba Santiago, Ñuñoa, Peñalolén, La Reina, Las Condes, Vitacura y Providencia, con avenidas como Grecia, Américo Vespucio, Andrés Bello y Providencia, y terminaba en el centro cívico. Los 21 kilómetros recorrían sectores de Santiago y Providencia, y los 10 se concentraban en el centro. Las descripciones no coinciden palabra por palabra, algo habitual cuando un recorrido se resume desde puntos de vista distintos, y por eso aquí se menciona lo que es común a todas: salida en el centro, paso por Providencia y llegada en el casco cívico.

Los números de participación del Maratón de Santiago

El Maratón de Santiago de 2026 fue una fiesta masiva. La prensa habló de cerca de 33.000 participantes antes de la carrera y de más de 35.000 corredores después, mientras que el análisis estadístico de Zona 3 Sport contabilizó 32.916 inscritos y 28.357 finalistas, un 86 por ciento de quienes se anotaron. La diferencia entre cifras tiene una explicación simple: unos medios cuentan inscritos, otros personas que largaron y otros quienes cruzaron la meta.

Por distancia, la más popular fue la de 21 kilómetros, con 15.071 inscritos y 12.730 finalistas. Le siguió la de 10 kilómetros, con 10.375 inscritos y 9.333 finalistas, que tuvo la mayor tasa de llegada, de alrededor del 90 por ciento. El maratón completo reunió a 7.340 inscritos y 6.294 finalistas, con la tasa más baja, cercana al 86 por ciento, algo esperable en la distancia más exigente. El mismo estudio advierte que la suma por género y la suma por distancia no coinciden exactamente con el total, de modo que las cifras deben tomarse como aproximadas.

Los tiempos promedio ayudan a entender el perfil de los corredores. En los 42 kilómetros, el promedio general fue de 4 horas, 19 minutos y 55 segundos, con 4:10:18 en hombres y 4:29:32 en mujeres. En los 21 kilómetros fue de 2:17:56 y en los 10 kilómetros de 1:13:35. Son marcas propias de una carrera popular, en la que la gran mayoría busca completar el trayecto y no competir por un podio.

El maratón completo del Maratón de Santiago: Chepkok, Belew y Catrileo

En la prueba reina, el keniano Cornelius Chepkok ganó con un tiempo de 2:09:48, según todas las fuentes consultadas. El segundo lugar fue para otro keniano, que aparece como Michael Kamau en dos publicaciones y como Michael Kirui en otra, con un tiempo de 2:10:14 o 2:10:15 según el medio. El tercero fue el chileno Hugo Catrileo, con 2:10:21 o 2:10:24, y fue presentado como el mejor corredor nacional de la jornada en su primera participación en la categoría. Entre los hombres, el cuarto puesto fue para el etíope Yitayal Atnafu Zerihun, con 2:12:11, y el quinto para el chileno Daniel Cortés, con 2:19:09.

Entre las mujeres, la etíope Tigst Belew ganó con 2:27:57 o 2:27:59 según la fuente, y con ello superó el récord del circuito, que tenía la peruana Inés Melchor, registrada en una fuente como Melcho, con 2:28:18 desde 2015. La argentina Florencia Borelli fue segunda, con un tiempo que oscila entre 2:29:44 y 2:31:23 según el medio, y la etíope Gode Chala Jijo fue tercera, con alrededor de 2:34:30. La mejor chilena fue María José Calfilaf, cuarta en la general con 2:39:04 o 2:39:05, quien recibió el premio Erika Olivera, en homenaje a la histórica maratonista nacional. Belew dijo a la televisión que estaba muy feliz y que la gente le ayudó mucho durante la carrera.

Las discrepancias de tiempos y por qué existen

Los segundos de diferencia entre publicaciones merecen una explicación. En una carrera con chips, existe el tiempo oficial, medido desde el disparo de salida, y el tiempo neto, medido desde que el corredor cruza la alfombra de largada. Los portales de resultados pueden publicar uno u otro, y los medios de prensa suelen redondear o copiar de listados provisionales. Por eso es normal que Catrileo aparezca con 2:10:21 en un lugar y 2:10:24 en otro, o que el segundo hombre tenga nombres distintos, algo que probablemente corresponde a variantes de transcripción del apellido.

Lo importante es que el podio, el orden y el récord femenino coinciden en todas las fuentes. Para quien necesite una marca exacta, por ejemplo para un reporte oficial o una clasificación, la recomendación es consultar el listado de la organización y no los resúmenes periodísticos.

Las pruebas cortas del Maratón de Santiago: récord en los 21 kilómetros y podios chilenos

En los 21 kilómetros ganó el peruano Alejandro Alania, con 1:02:28, apenas un segundo por delante del ecuatoriano Luis Masabanda, que marcó 1:02:29. El tercero fue el chileno Carlos Díaz del Río, con 1:03:21. En mujeres ganó la argentina Belén Casetta, con 1:14:21, seguida por las chilenas Catalina Langlois, con 1:18:50, y Manuela Bugueño, con 1:20:30. Un titular de la prensa regional habla de un récord en esta distancia, pero no fue posible leer el detalle, así que no se afirma aquí qué marca se batió ni cuál era la anterior.

En los 10 kilómetros hubo podios completamente chilenos. Diego Uribe ganó con 29:52, en lo que se describió como su tercer triunfo consecutivo en la distancia, por delante de Juan Manuel Quijada, con 29:55, y de José San Juan, con 30:33. Entre las mujeres ganó Daniela Moya, con 35:10, seguida por Tamara Villegas, con 35:51, y Sofía Llanos, con 36:54. Que los dos podios de la prueba corta hayan sido íntegramente nacionales es una señal de la salud del running popular en Chile, aunque conviene recordar que en las distancias mayores la presencia internacional sigue siendo decisiva.

Cortes de tránsito: el costo urbano del Maratón de Santiago

Un aspecto inseparable del Maratón de Santiago es su efecto en la ciudad. Según el reporte de Transporte Informa recogido por la prensa, los cortes afectaron a ocho comunas, entre ellas Santiago, Ñuñoa, Macul, Peñalolén, La Reina, Las Condes, Vitacura y Providencia, y comenzaron el sábado 25 de abril, con cierres desde las 9 de la mañana en Teatinos y Morandé, que se mantuvieron hasta las 18:00 del domingo. Desde el mediodía del sábado, la Alameda se desviaba hacia el poniente en Miraflores y Mac Iver, y hacia el oriente en la avenida Manuel Rodríguez, lo que afectó a vehículos particulares y al transporte público.

La experiencia deja una lección para los organizadores y para los vecinos: una carrera de más de treinta mil personas exige una planificación que empieza el día anterior y se extiende hasta la tarde de la competencia. Por eso las autoridades recomiendan revisar con anticipación los tramos cerrados y los horarios, y los corredores suelen llegar al centro con tiempo para evitar los cortes.

Inscripción, kit y logística para el corredor

Quienes se inscribieron en 2026 lo hicieron a través del sitio oficial de la carrera, con plazo hasta el 5 de abril o hasta agotar cupos. Los precios iniciales fueron de 39.000 pesos para los 10 kilómetros, 49.000 para los 21 y 53.000 para los 42, más una comisión de servicio del 15 por ciento, y para extranjeros no residentes de 80, 100 y 120 dólares, respectivamente. El retiro del kit se hizo en la Expo Running, en el Centro Cultural Estación Mapocho, entre el jueves 23 y el sábado 25, y un tercero podía retirarlo con poder simple y fotocopia de la cédula.

Las recomendaciones para el día de la carrera fueron las habituales: ropa liviana en capas, con temperaturas de entre 10 y 18 grados por la mañana y posible alza hacia el mediodía, no aumentar el volumen de entrenamiento en las últimas semanas, probar las zapatillas con anticipación y practicar la hidratación y los geles. Son consejos básicos, y siguen siendo útiles para cualquiera que se plantee la distancia por primera vez.

La certificación: un punto que no está claro

Un tema que merece cautela es el de la certificación y la clasificación internacional. Una guía previa afirma que la carrera está certificada por la federación mundial y por AIMS y que sus tiempos sirven para clasificar a grandes maratones del circuito mundial, mientras que otro reporte dice que el evento está certificado por World Athletics y forma parte del ranking Abbott World Marathon Majors. Esa segunda afirmación es, como mínimo, imprecisa: pertenecer a ese ranking supone ser una de las grandes carreras del circuito, algo que las fuentes no respaldan con detalle.

El registro histórico, por su parte, recuerda que la carrera obtuvo una etiqueta de bronce de la federación mundial en 2012, que la perdió en 2016 por las denuncias sobre el contrato, la recuperó desde 2017 y que luego fue retirada nuevamente hasta 2018. Dado que ninguna fuente actual precisa la categoría vigente, quien necesite saber si una marca sirve como clasificatoria debe confirmarlo con la organización antes de inscribirse.

Qué significa correr el Maratón de Santiago para el corredor popular

Los números del Maratón de Santiago permiten dibujar el perfil del corredor típico. Quien se inscribe en la prueba de 21 kilómetros, la más popular, termina en promedio en poco más de dos horas y diecisiete minutos, y quien elige los 42 kilómetros tarda en promedio alrededor de cuatro horas y veinte minutos. Que nueve de cada diez inscritos en los 10 kilómetros lleguen a la meta, frente a un 86 por ciento en el maratón completo, sugiere que la distancia corta funciona como puerta de entrada al Maratón de Santiago y la larga como un desafío que exige una preparación más rigurosa.

Esa lectura es una interpretación de los datos publicados, no una conclusión de la organización. Aun así, ayuda a entender por qué el Maratón de Santiago convive con tantas historias personales: la de quien corre su primera carrera de diez kilómetros, la de quien repite el Maratón de Santiago en el medio maratón para bajar su marca y la de quien se anota en el maratón completo después de años de entrenamiento.

Otras citas del calendario: el medio maratón femenino

En el calendario capitalino hay otra carrera que a veces se confunde con el Maratón de Santiago: un medio maratón exclusivo para mujeres, con recorridos de 21 y 7 kilómetros, que parte y termina en el Estadio Nacional, en Ñuñoa. Una nota de tránsito habla de la fecha del 30 de agosto de 2026, aunque su propia referencia de título menciona el 22 de agosto, una discrepancia que debe confirmarse con la organización. Las calles afectadas fueron Pedro de Valdivia, Ramón Cruz, Sucre, Salvador y Marathón, entre otras.

Se trata de un evento distinto del Maratón de Santiago, con otra organización, otro recorrido y otro público. Lo mencionamos aquí porque ayuda a ubicar la carrera principal dentro de un calendario en el que el running ocupa cada vez más espacio, y porque al buscar información por internet es fácil mezclar los datos de ambos eventos.

Lo que deja el Maratón de Santiago a la ciudad

Más allá de los resultados, el Maratón de Santiago deja una huella en el espacio urbano. Durante un fin de semana, ocho comunas ajustan su circulación, y miles de personas llegan al centro desde distintos puntos de la capital, lo que beneficia al comercio de la zona pero complica a quienes necesitan desplazarse por la Alameda. La experiencia de 2026, con cierres desde el sábado y una largada a las siete de la mañana del domingo, mostró que la logística es tan importante como la competencia misma.

También deja una lección sobre la importancia de comunicar con anticipación. Las notas de tránsito publicadas en los días previos, con horarios y calles específicas, permitieron que los vecinos se organizaran, y esa práctica es la que los organizadores del Maratón de Santiago deberán repetir en 2027 si se confirma la fecha de mayo.

Balance de una edición y mirada a lo que viene

Si hubiera que resumir la edición 2026 en pocas ideas, serían estas: una participación masiva de más de treinta mil personas, un récord del circuito femenino con Tigst Belew, un podio chileno en el maratón con Hugo Catrileo y una serie de podios nacionales en las pruebas cortas. Todo eso hace del Maratón de Santiago una de las citas deportivas más importantes del año en Chile, y explica por qué la conversación sobre la próxima edición empieza apenas termina la anterior. Visto en conjunto, el Maratón de Santiago seguirá siendo referencia del running chileno.

Lo que se sabe del Maratón de Santiago de 2027

La proyección hacia el futuro es limitada. Una ficha de turismo del país indica que la próxima edición se correría el 16 de mayo de 2027, con las mismas tres distancias, de 10, 21 y 42 kilómetros, y deja el precio como por confirmar, sin detalles sobre cómo inscribirse. Remite al sitio oficial de la carrera para la información definitiva. En las fuentes revisadas no aparece un anuncio de la organización con fecha cerrada, recorrido o apertura de inscripciones, por lo que la fecha de mayo debe tratarse como tentativa.

Para el corredor que quiera prepararse, esa ventana de siete meses es suficiente para un plan de entrenamiento de maratón, que suele durar entre 16 y 20 semanas, y para uno de media maratón, de 10 a 12. La recomendación general de los entrenadores es empezar por construir base aeróbica, aumentar el volumen de forma gradual y reservar las últimas semanas para afinar y descansar, un esquema que coincide con los consejos de la guía de 2026.

Un evento que también es noticia urbana

El Maratón de Santiago no es solo una prueba deportiva. Es también una cita de la ciudad, que se vive en las calles, en los comercios de la Alameda, en las estaciones de metro y en las conversaciones de oficina de la semana siguiente. La presencia de corredores internacionales, que llegan a competir por premios y por prestigio, convive con miles de aficionados que corren su primera distancia y que cruzan la meta con una emoción difícil de comparar.

Quedan, para cerrar, algunas preguntas que las fuentes no resuelven: la marca exacta que se batió en los 21 kilómetros, el estatus vigente de la certificación internacional y la fecha oficial de la edición de 2027. Cuando la organización publique esos datos, esta crónica del Maratón de Santiago podrá actualizarse. Hasta entonces, queda el balance de una edición exitosa, con récord femenino, podio chileno en el maratón y una participación masiva que confirma que el Maratón de Santiago sigue siendo una de las grandes fiestas del deporte popular del país.

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