La posibilidad de una inundación en Paraguay vuelve a estar en la agenda pública con la llegada de la primavera de 2026 y de un fenómeno de El Niño que los organismos técnicos describen como fuerte. Hoy, miércoles 7 de octubre, el río Paraguay está bajo en Asunción, pero las alertas se concentran en las lluvias intensas y en el río Paraná. Este artículo repasa en detalle la situación real de la inundación en Paraguay como riesgo: qué dicen los pronósticos, cómo están los ríos, qué ocurrió con la tormenta del 3 de octubre, dónde están las zonas más expuestas, qué antecedentes existen y qué medidas de preparación ya están en marcha. No hay una inundación generalizada en curso; se trata de prevención, y por eso conviene informarse bien. Primero lo importante: qué está pasando y qué no Conviene empezar con precisión, porque en estos temas la claridad es una forma de seguridad. Al 7 de octubre de 2026, los reportes consultados no describen una inundación en Paraguay de alcance nacional. Lo que sí hay es una combinación de factores que justifica la atención: un El Niño en desarrollo, pronósticos de lluvias superiores a lo normal en la Región Oriental, un río Paraná con tendencia ascendente y un episodio de tormenta severa que dejó calles anegadas en la zona metropolitana el sábado 3 de octubre. La diferencia entre un riesgo y un evento consumado es una buena noticia para la planificación. Cuando una inundación en Paraguay es todavía una probabilidad, las familias, los municipios y las instituciones tienen margen para limpiar cauces, revisar planes de evacuación y ordenar la información. Ese margen es el verdadero protagonista de esta nota. El río Paraguay: bajo en Asunción, con matices por estación El río Paraguay muestra hoy un panorama que puede sorprender a quien espera noticias de crecida. Según el informe de ABC Color del 3 de octubre, predomina un leve descenso generalizado: la mayoría de las estaciones bajó entre 1 y 7 centímetros, y Concepción fue una de las pocas que subió, con 3 centímetros. En Asunción el nivel era de 0,46 metros, con una baja de 3 centímetros respecto del día anterior. La serie reciente que publicó el medio fue de 0,44 metros el 29 de septiembre, 0,49 el 30, 0,50 el 1 de octubre y 0,49 el 2. Otras lecturas del mismo informe: Bahía Negra, 2,80 metros; Fuerte Olimpo, 2,99; Concepción, 1,66; Pilar, 3,11; y Humaitá, 3,15, con la mayor baja diaria (7 centímetros). Estos números cuentan una historia clara: el riesgo inmediato de una inundación en Paraguay por desborde del río principal es bajo. Jorge Sánchez, subdirector de Hidrología de la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH), explicó el 21 de septiembre que el río está unos dos metros por debajo de lo normal para la época, y recordó que octubre suele ser la fase de mayor descenso, antes de que las lluvias estacionales lo recuperen. Una bajante que viene de años de sequía La baja del río tiene una explicación de fondo. De acuerdo con Sánchez, la bajante es consecuencia de un déficit hídrico de varios años: desde 2020 hubo sequías y el nivel no se normalizó ni en 2023 ni en 2024. Es decir, el país llega a esta primavera con cauces y reservas que partieron de una situación seca. Este contexto es útil para leer la amenaza con equilibrio. Un río bajo no elimina la posibilidad de una inundación en Paraguay, porque el riesgo principal no viene del desborde del cauce mayor. Según el mismo especialista, el peligro proviene de lluvias repentinas sobre suelos saturados que no absorben el agua, y de arroyos pequeños y humedales que se recargan rápido. El ejemplo que dio fue Alberdi, en Ñeembucú, donde hubo evacuación de animales pese a la bajante en la capital. Para completar el panorama temporal, vale recordar que a comienzos de junio la situación era distinta: La Nación informó el 1 de junio que el río marcaba 3,15 metros en Asunción y que se preveía llegar entre 3,80 y 4 metros a fines de ese mes, un nivel considerado crítico para zonas ribereñas. Entre junio y octubre, entonces, el río descendió de forma marcada, un recordatorio de cuánto cambian estos niveles según la estación. El Niño: lo que dicen los pronósticos oficiales El elemento que más pesa en las proyecciones es El Niño. El III Foro Hidroclimático, realizado en Hohenau los días 22 y 23 de septiembre, concluyó que el fenómeno está en desarrollo activo, con más de 90 % de probabilidad de un evento fuerte a muy fuerte en la primavera-verano 2026-27 y 75 % de probabilidad de una magnitud histórica, superior a los episodios registrados desde 1950. En cuanto a lluvias, el informe prevé precipitaciones superiores a lo normal en la Región Oriental y en sectores del sureste del Chaco, y condiciones normales en el resto del país. El documento no incluye cifras de milímetros, de modo que conviene tomar esos pronósticos como una tendencia y no como una predicción exacta. Sánchez agregó que el El Niño puede traer lluvias de intensidad histórica, aunque la distribución espacial tiene alta incertidumbre. Lo anterior ayuda a dimensionar la inundación en Paraguay como un riesgo de lluvia intensa más que de gran crecida del río Paraguay. Para este río, el propio Foro estima niveles máximos por debajo de la media del trimestre: por ejemplo, entre 1,40 y 2,40 metros en Asunción, cuando el nivel actual ronda los 0,44. Son rangos basados en eventos análogos, no valores exactos. El río Paraná: la señal de alerta más concreta Si hay un frente donde la atención es mayor, es el río Paraná. El Foro Hidroclimático prevé que sus niveles superen la media histórica del trimestre y las cotas de alerta, con muy alta probabilidad de inundación. Y el aviso hidrológico que la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) emitió el 6 de octubre confirma una tendencia ascendente. Los datos de la EBY son concretos. El caudal de ingreso a Yacyretá en septiembre fue 37 % superior al promedio mensual de la serie 1971-2025, de 12.339 metros cúbicos por segundo. Para el 6 de octubre se esperaba un caudal cercano a 20.400, con aumento a entre 21.000 y 26.000 en los días siguientes. Se pronostican lluvias de intensidad variable entre el 6 y el 12 de octubre, con acumulados promedio de 50 a 130 milímetros en la cuenca del Iguazú y localmente cerca de 200 en el escenario más lluvioso. En Puerto Ayolas, la lectura de las 10:00 del 6 de octubre fue de 3,84 metros, con una estimación de 4,1 a 4,4 para los días siguientes. El nivel de alerta es de 4,20 metros y el de inundación de la ciudad, 4,50. Cualquier inundación en Paraguay de origen fluvial, hoy, se vigila sobre todo en este tramo del Paraná, y la EBY indicó que mantiene seguimiento continuo e informará al público. Ayolas: antecedentes que explican la preparación Ayolas es un buen caso para entender cómo se aprende de eventos pasados. Un artículo de ABC Color del 31 de julio recogió la advertencia de Eduardo Dose, ingeniero de la central Yacyretá, según quien El Niño ya estaba activo en el Pacífico y el período de mayor impacto sería entre octubre y diciembre. También recordó que octubre es históricamente el mes más lluvioso del país. Los niveles máximos de crecida en esa ciudad dan perspectiva: 8,00 metros en 1983 (récord), 7,30 en 2014, 7,00 en 2018 y 6,30 en noviembre de 2023. La cota normal del Paraná es de 1,80 metros. En 2023 se evacuaron 573 familias y el río se mantuvo alto entre 45 y 60 días. Los barrios más vulnerables son San José Mí, María Auxiliadora, San Rafael y zonas de Atinguy. Lo valioso es la respuesta: la Municipalidad activó el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) y trabaja con la Entidad Binacional Yacyretá, la Policía Nacional, la Prefectura Naval, el Hospital Integrado de IPS, instituciones educativas y el MADES. Cada inundación en Paraguay que se anticipa con coordinación es una inundación con menos impacto humano. La obra de defensa costera, reclamada desde hace décadas, sigue pendiente, según el mismo medio. La tormenta del 3 de octubre: una muestra de lluvia repentina El sábado 3 de octubre, una tormenta con granizo de gran tamaño golpeó Asunción y ciudades cercanas. Según la nota de El Financiero basada en EFE, hubo ráfagas cercanas a 100 kilómetros por hora, daños en vehículos y techos, calles inundadas y zonas sin electricidad en Asunción, Ñemby, Fernando de la Mora, San Lorenzo, Lambaré y Luque. La nota no cuantifica los afectados. Eduardo Mingo, director de Meteorología e Hidrología, dijo que el fenómeno es típico de la temporada de primavera en el Cono Sur, aunque El Niño pudo amplificar su intensidad. La Administración Nacional de Electricidad activó un código amarillo y, al momento de la nota, había restablecido 39 de 58 líneas de 23 mil voltios afectadas. La DMH pronosticó más tiempo severo para la Región Oriental. Este episodio sirve de ejemplo cotidiano: aun con el río Paraguay bajo, una tormenta intensa puede anegar calles en pocas horas. Esa es una forma de inundación en Paraguay —la urbana— que se parece más a un desagüe saturado que a un desborde, y que se previene con cauces limpios y buenas redes pluviales. Dónde está el mayor riesgo según la SEN La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) ha puesto el acento en la prevención. Su ministro, Arsenio Zárate, explicó a fines de julio que la probabilidad de que El Niño afecte a Paraguay subió de 80 % a inicios de mayo a 90 %, y que el fenómeno puede traer lluvias intensas o sequía. El plan preventivo, que atribuye a una directiva del presidente Santiago Peña, se concentra en la zona sur. Las áreas de máximo riesgo señaladas son Misiones, Ñeembucú e Itapúa, y también se consideran Paraguarí, Caazapá, Caaguazú y Alto Paraná. Como referencia, Zárate recordó que en 2019 unas 54.000 familias quedaron damnificadas en todo el país, casi 14.000 en Ñeembucú y algo más de 2.000 en Misiones; y que en 2024 los diez municipios de Misiones fueron afectados por fenómenos hidrometeorológicos. Su frase resume la filosofía del plan: “Es mejor invertir en prevención que después gastar mucho más en la respuesta”. Para quienes se preguntan qué se hace antes de una inundación en Paraguay, la respuesta oficial es coordinar con gobernaciones e intendencias, limpiar cauces, manejar bien los residuos y sumar a la ciudadanía. Qué puede hacer cada familia desde ahora La preparación individual complementa la institucional. Con base en las recomendaciones de la SEN y en prácticas básicas de gestión del riesgo, hay acciones simples que cualquier hogar puede tomar antes de que llegue una inundación en Paraguay. Mantener limpios cauces, canaletas y desagües cercanos, y no arrojar residuos en ellos, porque la basura obstruye y agrava las inundaciones tras lluvias fuertes. Seguir los boletines de la DMH, la SEN y, en las zonas del Paraná, los avisos hidrológicos de la EBY e Itaipú. Conocer las vías de evacuación y los albergues de su municipio, y acordar un punto de encuentro familiar. Preparar una mochila con documentos, medicamentos, agua y linterna. Evitar cruzar calles o arroyos con corriente y alejarse de cables caídos tras una tormenta. Ninguna de estas medidas exige grandes recursos, y todas reducen el daño potencial de una inundación en Paraguay. Con información oficial y un poco de orden, la inundación en Paraguay deja de ser una sorpresa. Cómo leer un aviso hidrológico sin confundirse Los avisos hidrológicos incluyen cifras que pueden parecer técnicas, pero se entienden con una idea simple: hay tres escalones. El primero es el nivel normal, que en el Paraná a la altura de Ayolas es de 1,80 metros. El segundo es el nivel de alerta, fijado en 4,20 metros, que indica que hay que prestar atención y activar la vigilancia. El tercero es el nivel de inundación de zonas bajas, desde 4,50 metros, cuando el agua empieza a afectar a la población. Con esa escala, la lectura de 3,84 metros del 6 de octubre significa que el río estaba por encima de lo normal, pero todavía por debajo de la alerta. La estimación de hasta 4,40 metros para los días siguientes lo ubicaría por encima de la alerta y apenas por debajo del nivel de inundación. Así se interpreta el riesgo de una inundación en Paraguay sin alarmismo: como una distancia medida en centímetros respecto de umbrales conocidos. Un consejo práctico es mirar siempre la fecha y la hora del aviso, porque los niveles cambian con las lluvias de la cuenca. La EBY actualiza sus partes con frecuencia, y esa continuidad es lo que permite ajustar las decisiones de evacuación o de refuerzo de defensas. Lo que dejaron 2019 y 2023: lecciones de eventos anteriores Los antecedentes enseñan más que cualquier pronóstico. La SEN recuerda que en 2019 unas 54.000 familias quedaron damnificadas en todo el país, con casi 14.000 en Ñeembucú y algo más de 2.000 en Misiones. Es una cifra que muestra cuánto puede escalar una inundación en Paraguay cuando coinciden lluvias, suelos saturados y viviendas en zonas bajas. En Ayolas, el episodio de noviembre de 2023 llevó el Paraná a 6,30 metros, obligó a evacuar a 573 familias y mantuvo el río alto durante 45 a 60 días. La duración es un dato clave: no se trata solo de cuánto sube el agua, sino de cuánto tiempo permanece, porque eso condiciona la vida de quienes están en albergues y la actividad económica local. De esos episodios surgen tres lecciones. La primera es anticipar: activar los centros de operaciones antes de que el río llegue a la alerta. La segunda es coordinar: reunir a municipalidad, binacional, policía, prefectura, salud y escuelas. La tercera es invertir en obras de defensa, un reclamo pendiente en Ayolas. Cada inundación en Paraguay que ya ocurrió deja una enseñanza que conviene aplicar. El rol de municipios y comunidades La preparación no depende solo del gobierno nacional. Las intendencias y gobernaciones son las primeras en conocer el territorio: saben qué arroyos se desbordan, qué barrios quedan aislados y dónde hace falta un albergue. La SEN trabaja con ellas en la fase de planificación, con foco en la zona sur, y su ministro ha insistido en que la participación ciudadana es parte de la solución. Hay además un debate de fondo sobre el uso del suelo. Un titular de La Nación de junio recoge que el ministro de la SEN cuestionó que políticos fomenten la ocupación de zonas vulnerables e inundables. Ordenar el territorio, respetar las áreas de riesgo y ofrecer alternativas de vivienda segura son medidas de largo plazo que reducen el impacto de cualquier inundación en Paraguay. En el día a día, las comunidades pueden organizarse con tareas concretas: limpiezas colectivas de cauces, mapas barriales de zonas de riesgo, listas de vecinos que necesitan ayuda para evacuar y canales de información por mensajería. Son acciones de bajo costo y alto impacto, que fortalecen el tejido social y dan tranquilidad ante una posible inundación en Paraguay. Qué se puede esperar en las próximas semanas La DMH ha señalado que octubre, noviembre y diciembre serán determinantes para evaluar si el río Paraguay se recupera de forma progresiva. En paralelo, la EBY anticipa una alta probabilidad de eventos de aguas altas en el Paraná en el mismo trimestre, y el gobierno prevé un El Niño de fuerte intensidad entre agosto de 2026 y marzo de 2027. Eso no significa que vaya a ocurrir una gran inundación en Paraguay; significa que la probabilidad de lluvias intensas es mayor y que los sistemas de alerta deben estar atentos. Los pronósticos sobre una inundación en Paraguay se actualizan con frecuencia, y lo más recomendable es consultar las fuentes oficiales a diario cuando haya lluvias fuertes. Quien siga de cerca cada actualización sabrá con anticipación si el riesgo de una inundación en Paraguay aumenta en su zona y podrá actuar con calma y a tiempo. Preguntas frecuentes ¿Hay una inundación en Paraguay en este momento? No hay una inundación generalizada. El río Paraguay está bajo en Asunción y el riesgo se concentra en lluvias intensas y en el Paraná. ¿Por qué se habla de inundación en Paraguay si el río está bajo? Porque el peligro principal, según la DMH, viene de lluvias repentinas sobre suelos saturados, no del desborde del cauce principal. ¿Qué zonas tienen mayor riesgo de inundación en Paraguay? Según la SEN, Misiones, Ñeembucú e Itapúa; en el Paraná, el tramo de Ayolas es el más vigilado. ¿Cuándo podría ser más intensa una inundación en Paraguay? Entre octubre y diciembre, según los pronósticos citados. ¿Dónde informarse sobre una inundación en Paraguay? En los boletines de la DMH, la SEN, la EBY e Itaipú. Una amenaza que se gestiona con información y anticipación La lectura más útil de esta semana es equilibrada. No hay una inundación en Paraguay declarada, el río Paraguay sigue bajo tras años de sequía y la tormenta del 3 de octubre dejó daños acotados por lo informado hasta ahora. Pero los pronósticos de El Niño, el ascenso del Paraná y la cercanía del trimestre más lluvioso justifican la atención. La buena noticia es que el país llega con instrumentos: pronósticos hidroclimáticos, avisos de la EBY, un plan preventivo de la SEN, un COE activo en Ayolas y antecedentes que enseñan qué barrios y qué distritos requieren más cuidado. Frente a una posible inundación en Paraguay, la combinación de información oficial, limpieza de cauces y hogares preparados es la mejor defensa. Seguir los boletines y actuar a tiempo está al alcance de todos. Navegación de entradas Los concejales en Paraguay tras las municipales 2026: quiénes son, qué hacen y cómo quedó el mapa Internacional vs Corinthians: Vitinho golpea a los 41 segundos en un duelo clave contra el descenso