La mañana de este martes 20 de octubre, la Asociación Argentina de Actores informó en sus redes sociales la muerte de Antonio Grimau, a los 82 años. El comunicado fue breve y sobrio: “Con pesar, despedimos al actor Antonio Grimau“, según lo reproducen La Nación y El Cronista, y agregó, en palabras que cita el primero, que abrazaban “con afecto a sus familiares, amistades y colegas en este momento de tristeza”. Con esas líneas se cerraba, en términos públicos, la carrera de Antonio Grimau, una carrera de más de seis décadas.

Para varias generaciones de espectadores argentinos, Antonio Grimau fue una cara conocida: el galán de las telenovelas de los años setenta, el villano elegante de las ficciones de los dos mil, el actor de teatro que subió a escenarios importantes y el intérprete que, ya en la madurez, ganó un premio por encarnar a Sandro. Este artículo repasa lo que se sabe de su vida, su obra y las repercusiones de su partida, con la prudencia que exige una noticia reciente.

Lo que se sabe de su muerte, y lo que no

Las fuentes coinciden en lo esencial: Antonio Grimau murió el martes 20 de octubre de 2026, a los 82 años, y la noticia fue comunicada por la Asociación Argentina de Actores. A partir de ahí, la información es escasa. La Nación advierte que no hay un parte médico oficial ni un comunicado de su entorno íntimo, y que no se informan ni la causa ni el lugar exacto del fallecimiento.

Ciudad Magazine agrega que el actor estaba internado en el Hospital Municipal de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer, un dato que aparece en una sola nota y que debe tomarse con reserva. Tampoco se encontró, en las notas consultadas, información sobre velatorio, sepelio u homenajes institucionales. Este artículo sobre Antonio Grimau no especula sobre las causas: respeta el silencio de la familia y espera que se difundan los datos oficiales.

Su estado de salud en las últimas semanas

Un elemento recurrente en la cobertura es que el actor atravesaba un problema de salud. Según La Nación, la periodista Pía Shaw dijo en el programa A la Barbarossa, de Telefe, que Antonio Grimau tenía un cuadro delicado y que por eso había dejado, una semana antes, la obra Votemos, que compartía con Andrea del Boca. Se trata de un comentario televisivo, no de un parte médico, y así debe leerse.

Hay una pequeña discrepancia entre las notas sobre dónde se presentaba esa obra: La Nación habla del teatro Candilejas y Ciudad Magazine menciona Villa Carlos Paz. Es posible que ambas referencias sean compatibles, por ejemplo si la obra tuvo temporada en distintos lugares, pero las fuentes no lo aclaran. Lo importante es que Antonio Grimau seguía en actividad hasta pocos días antes, algo coherente con lo que decía de sí mismo.

“Lo que más me moviliza es seguir actuando”

Ciudad Magazine recuerda que su último registro público fue en abril, cuando visitó la redacción de ese medio con Betiana Blum para presentar la versión teatral de El diario de Adán y Eva. Allí dijo una frase que hoy suena como un resumen de su vida: “Lo que más me moviliza es seguir actuando”.

Esa convicción atravesó toda la trayectoria de Antonio Grimau. Según El Cronista, Antonio Grimau estaba afiliado a la Asociación Argentina de Actores desde 1970 y seguía en los escenarios este año. En una profesión en la que el retiro suele llegar antes de lo deseado, su constancia fue una forma de entender el oficio: como una práctica diaria, no como un título.

Quién era Antonio Rebolini

Aunque el público lo conoció con su nombre artístico, Antonio Grimau nació como Antonio Rebolini, el 10 de marzo de 1944, en Remedios de Escalada, partido de Lanús, provincia de Buenos Aires. La Nación y Wikipedia coinciden en el dato. La ficha de esta última añade un episodio de infancia duro: sus padres murieron cuando él tenía trece años y su hermano mayor se convirtió en su tutor legal.

Esa biografía temprana ayuda a entender la determinación que muestra después. Según las mismas fuentes, a los dieciséis años, mientras seguía estudios en una escuela industrial y trabajaba en distintos empleos, respondió a un aviso publicado en un diario para integrar una compañía teatral. Era el comienzo de una vida dedicada a la actuación, y de una carrera que empezó en el teatro Charles Chaplin, en el barrio de Almagro.

Los primeros pasos y la formación

Según El Cronista, Antonio Grimau se formó con Juan Carlos Gené, una figura central de la escena argentina del siglo veinte. Wikipedia señala que su primer trabajo importante fue en una obra en el Teatro de Almagro y que más tarde Alberto Ure lo invitó a protagonizar Los invertidos, en el Teatro Municipal General San Martín. La televisión llegó después, entre 1968 y 1969 según esa misma ficha.

Es un recorrido típico de una época en la que el teatro independiente era una escuela y la televisión, una consecuencia. Antonio Grimau pasó de los escenarios de barrio a las producciones más vistas del país, y nunca abandonó las tablas: la lista de obras que le atribuyen las fuentes es muy extensa y se prolonga hasta años recientes.

El galán de la televisión de los setenta

El gran reconocimiento masivo llegó como figura de telenovela. Wikipedia lo describe como protagonista de ficciones románticas en los años setenta, con títulos como Dos a quererse (1974) y Tu rebelde ternura (1975). La Nación suma Rolando Rivas, taxista y Cuatro hombres para Eva entre sus primeros trabajos, y recuerda que a comienzos de los ochenta protagonizó, junto a Cristina Albero, la telenovela Trampa para un soñador.

En ese período Antonio Grimau fue uno de los galanes más reconocidos de la ficción argentina, según la definición que usa Ciudad Magazine. Ser galán, en aquella televisión, implicaba una exposición pública constante y una disciplina de trabajo exigente; el actor la sostuvo durante años y la convirtió en una base sólida para lo que vendría.

El cine: de La Mary a Angélica

En el cine, las fuentes destacan La Mary (1974), considerada su debut cinematográfico por Wikipedia y por El Sol, que recuerda que la dirigió Daniel Tinayre con Susana Giménez y Carlos Monzón, y Los orilleros (1975), donde interpretó a Julio Morales según la base de datos TheTVDB. La Nación menciona además Buenas noches, Buenos Aires y Angélica, y Wikipedia añade Proceso a la infamia (1978) y Un hombre de arena (1983).

TheTVDB incluye también El amor infiel (1974), Caballos salvajes (1995) y Nada x perder (2001). No todas las fichas coinciden en el detalle de cada título, y algunas son más completas que otras, por lo que este repaso no pretende ser una filmografía exhaustiva. Sí muestra que Antonio Grimau trabajó en el cine durante décadas, con papeles de distinto tamaño.

Los villanos de los dos mil

Con el cambio de siglo, su imagen se transformó. Wikipedia señala que interpretó muchos papeles de villano en la década de 2000, un giro habitual para actores que habían sido galanes y que encontraron en el antagonismo un campo de matices. TheTVDB lo ubica en Ricos y famosos (1997), como Alberto García Méndez, y La Nación recuerda Herencia de amor y Valientes entre sus trabajos televisivos posteriores.

Esa evolución, del héroe romántico al personaje ambiguo o directamente malvado, es una de las razones por las que su carrera resultó tan larga. Antonio Grimau supo cambiar de registro cuando la industria se lo pidió, y esa flexibilidad le permitió seguir trabajando cuando muchos de sus contemporáneos ya no encontraban papeles.

Cine Nacional y los 22 títulos

El portal Cine Nacional registra 22 películas de Antonio Grimau, con trabajos que van de 1974 a 2019 o 2020, según la página, que da ambas fechas para Angélica. Entre ellas aparecen El amor infiel, Proceso a la infamia, Los orilleros, El hombre de arena, Los corruptores, Caballos salvajes, La maestra normal, Mar de amores, Secretos compartidos, Acrobacias del corazón y Nada por perder. En …Y mañana serán hombres (1979) figura como Luis Molina, “Garufa”.

El recuento permite una conclusión sencilla sobre Antonio Grimau: su paso por el cine fue constante a lo largo de más de cuatro décadas, aunque nunca fue su espacio principal. Hay además una discrepancia sobre su estreno cinematográfico: Perfil lo ubica en 1964 con Buenas noches, Buenos Aires, mientras que Wikipedia, El Sol y Cine Nacional parten de 1974. La diferencia podría deberse a una confusión de fechas o a un papel menor, y las fuentes no la aclaran.

Multiteatro y el último escenario

El Sol y Perfil coinciden en que este año el actor integraba el elenco de Vamo’ los pibes, en el Multiteatro de Buenos Aires. Perfil añade que Multiteatro confirmó la noticia en redes sociales y que su responsable, Carlos Rottemberg, lo recordó como un “actor de raza” y como una excelente persona y gran compañero.

Aquí aparece otra diferencia con lo publicado por La Nación y Ciudad Magazine, que hablan de Votemos, con Andrea del Boca, como la obra de la que se había bajado una semana antes. Es posible que se trate de dos proyectos distintos o de nombres mal consignados; el dato permite entender que Antonio Grimau trabajaba en varias producciones al mismo tiempo, o que alguna de las notas confunde los títulos.

Los Martín Fierro: uno confirmado y otro por verificar

El Martín Fierro de 2018 por Sandro de América aparece en La Nación, El Sol y Perfil, y por lo tanto puede darse por sólido. Perfil agrega que había ganado otro en 2010 por Valientes, un dato que no figura en las demás notas y que aquí se presenta con reserva, a la espera de una confirmación.

Que Antonio Grimau haya participado en Valientes, una producción popular de comienzos de la década pasada, está respaldado por La Nación y El Sol, que la incluyen en su lista de ficciones. Para el lector, la lección es la de siempre: un premio mencionado por una sola fuente debe verificarse antes de repetirse.

Una televisión de muchos géneros

Las listas televisivas de El Sol muestran la amplitud de su trabajo: Rolando Rivas, taxista, Más allá del horizonte, Soy gitano, Padre Coraje, Valientes, Herederos de una venganza y Solamente vos. Perfil dice que su primer trabajo fue El bulín y que integró el elenco de Puerta 7, de Netflix, algo que TheTVDB confirma al registrar su papel de Guillermo en esa serie, en 2020.

Esa lista incluye telenovelas románticas, dramas de época y ficciones populares, y explica por qué Antonio Grimau fue un rostro tan frecuente en la pantalla argentina. Su capacidad de trabajar en géneros distintos fue, quizás, la razón de su permanencia.

El teatro como centro de su vida

Aunque la televisión le dio fama, el teatro fue el eje de su carrera. La Nación enumera títulos como Los invertidos (1990, Teatro San Martín, dirigida por Alberto Ure), El avaro, Hamlet y Filomena Marturano. Wikipedia añade El precio (2011-2012), Filomena Marturano (2016), El avaro (2017), Hamlet (2018), Hello, Dolly! (2019) y La ternura (2023), y El Cronista cita El tren amarillo, Los Linares y Vidas privadas.

La Nación y Wikipedia coinciden en que su participación en Los invertidos, en 1990, fue un momento destacado. Dirigido por Ure, uno de los directores más influyentes y desafiantes del teatro argentino, el espectáculo fue una oportunidad para mostrar una faceta más arriesgada del actor, lejos de los códigos de la telenovela.

Sandro de América y el Martín Fierro

En 2018, Antonio Grimau recibió el reconocimiento más visible de la última etapa de su carrera. La Nación informa que obtuvo el Premio Martín Fierro como actor protagónico de miniserie o unitario por interpretar a Roberto Sánchez adulto, es decir, a Sandro en su madurez, en la serie Sandro de América, dirigida por Adrián Caetano. TheTVDB confirma el papel como “Sandro (madurez)”.

La caracterización de una figura tan popular como Sandro suponía un riesgo evidente, y el premio fue una señal de que el trabajo había convencido tanto al público como a la industria. Para un actor que ya estaba cerca de los setenta y cinco años, fue una confirmación de que su oficio seguía vigente.

El Premio Podestá y el reconocimiento gremial

Otro galardón de peso fue el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, otorgado en 2005 por la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación, según La Nación. Es una distinción que valora una vida dedicada al teatro y que suele reservarse a figuras de carrera extensa.

La relación de Antonio Grimau con el gremio fue larga: estaba afiliado desde 1970, de acuerdo con El Cronista. Que haya sido precisamente la asociación quien comunicó su muerte, con un mensaje de cercanía a familiares, amigos y colegas, resume el lugar que ocupaba en la comunidad actoral.

Las despedidas: Susana Giménez y Lucía Galán

Las repercusiones llegaron rápido. La Nación recoge el mensaje de Susana Giménez, que lo recordó como un amigo y colega: “Mi querido Antonio, qué horrible fue enterarme de tu partida esta mañana”. Ambos habían trabajado juntos en la película La Mary y en la obra Piel de Judas, según el mismo medio.

Ciudad Magazine menciona que Lucía Galán lo despidió en Puro Show y expresó tristeza, y que otras figuras lo recordaron en redes, con una nota que lo describe como “una persona entrañable”. Son testimonios breves, de los que acompañan siempre a una noticia de este tipo, pero que muestran el afecto de sus colegas hacia Antonio Grimau en una jornada de duelo.

Su vida personal, contada con respeto

Wikipedia indica que mantuvo una relación con la actriz Leonor Manso entre 1973 y 1980, de la que nació su hijo Lucas, en 1974, y que más tarde tuvo dos hijas, Luciana y Antonia, con otras parejas. Ciudad Magazine menciona la muerte de su hijo, a los 36 años, como un dolor que marcó al actor. Se trata de datos de la vida privada que las propias fuentes tratan con cuidado, y este artículo se limita a lo imprescindible.

La Nación aclara que su nota no da detalles sobre la familia ni sobre su situación personal. Esa omisión es razonable: en los primeros momentos de una pérdida, el entorno íntimo merece privacidad, y cualquier información adicional deberá surgir de los propios allegados.

Lo que dicen las cifras de su trayectoria

Si se juntan los datos, el resumen es notable. Más de seis décadas en actividad, desde los dieciséis años hasta los ochenta y dos. Participaciones en televisión desde 1968, en cine desde 1974 y en teatro desde su adolescencia. Un Martín Fierro, un Premio Podestá y una lista de obras que incluye clásicos como Hamlet y El avaro. Son números que hablan de resistencia y de versatilidad.

Pero las cifras no cuentan todo. Lo que muchos espectadores recordarán de Antonio Grimau es una manera de actuar: elegante, contenida, capaz de pasar del encanto a la amenaza con un gesto. Esa cualidad, difícil de medir, es la que explica el cariño de colegas y público.

Un actor de la generación que cambió la ficción argentina

Antonio Grimau perteneció a una generación que vivió la transformación de la televisión argentina, del teleteatro en vivo a la telenovela masiva, de la ficción de estudio a las miniseries de alto presupuesto. Su carrera atravesó todas esas etapas, y en cada una encontró un lugar.

Esa capacidad de adaptación no es habitual. Mientras muchos intérpretes quedaron asociados a un solo período, Antonio Grimau logró sostener su vigencia a lo largo de medio siglo. Es una de las razones por las que su muerte fue recibida como la de una figura histórica de la actuación argentina, según la expresión que usa la prensa.

Lo que todavía no se sabe

Quedan puntos sin respuesta. No se conoce la causa de la muerte ni existe un parte médico oficial. No se informó dónde se realizará el velatorio ni si habrá homenajes institucionales. Tampoco hay una declaración de su familia. El dato de la internación en un hospital respiratorio proviene de una sola nota, y la versión sobre su salud previa procede de un comentario televisivo.

Además, las fuentes difieren en algunos detalles de la obra Votemos y en las filmografías: cada ficha incluye títulos que otras omiten. Por eso este artículo prefiere señalar la duda antes que afirmar con certeza, y lo hace especialmente en un tema tan sensible como el fallecimiento de una persona.

Cómo informar sobre una muerte reciente

Las primeras horas después de un fallecimiento suelen estar llenas de datos sin confirmar. Hay versiones que circulan en programas de espectáculos, mensajes en redes que se toman como hechos y cifras que cambian de una nota a otra. Una cobertura responsable distingue entre lo que informan los comunicados oficiales y lo que son trascendidos, y evita especular sobre causas.

En el caso de Antonio Grimau, lo comprobado es el comunicado de la Asociación Argentina de Actores, su edad y su trayectoria. Todo lo demás, desde el estado de salud hasta el lugar de la internación, debe tratarse como información en desarrollo. Cuando haya datos oficiales, este texto podrá actualizarse.

La despedida a un oficio hecho de constancia

Más allá de los premios y de los títulos, la historia de Antonio Grimau es la de un oficio sostenido en el tiempo. Un chico de Remedios de Escalada que respondió a un aviso a los dieciséis años y siguió subiendo a los escenarios hasta pocos días antes de su muerte. Una carrera que fue de las tablas de Almagro a las pantallas de todo el país y que dejó personajes que el público recordará.

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